¿Se puede conseguir la dignidad de la luz utilizando la memoria? No se engañaba ¿La memoria podía acaso sostener el presente? El tiempo es cíclico, la historia continua un patrón de eventos que hilan el caos a descifrar. La ilusión de los hombres tiene una dinámica fabulosa, como un espiral que avanza y crece para una continua forma. La esperanza es un sentimiento que prevalece a la muerte, los muertos esperan.
El cordón umbilical conduce al alimento, el cordón le da la energía al niño para crecer, para construirse, el cordón se hace grande y fuerte.
El espacio en el vientre disminuye. El niño gira y el cordón lo envuelve, lo aprieta y comienza a asfixiarlo. Todos ignoran lo que está pasando allí dentro. El cordón tampoco comprende, la madre menos, el niño siente: Aquello que lo une a su madre lo está matando y sucede que alguien susurra la verdad de una forma curiosa para alertar:
En esos momentos en que la tragedia avanzaba silenciosa, la madre de Augusto Cesar Borcino recuerda misteriosamente un suceso antiguo que no logra entender del todo.
Ella es asfixiada por un hombre que reconoce, un cable le fue rodeando el cuello mientras dormía y entonces aquel hombre conocido lo aprieta hasta hacerle salir la vida. La sensación es tan traumática que la madre de Augusto acaricia su cuello desprevenidamente ante esas imágenes. Sospecha acertadamente que aquella visión es sobre ella, distingue unas ropas antiguas por lo que supone que todo sucedió en algún pasado más que en algún futuro. Cuando la mujer de la imagen al fin se resigna a morir ella suelta un nombre, aquel nombre es de aquel que la asfixiaba con rabia en la imagen.
Se levanta pesadamente por su embarazo avanzado y busca algo con que escribirlo, tiene miedo de que el olvido se lo quite otra vez. Confía en esa imagen que la asaltó con violencia pero no comprende porque razón le es dada en ese momento y de donde viene. No sabe todavía mientras escribe entre unos papeles viejos, que ese nombre le perteneció a un marido que amó en su otra vida y que la ha matado a ella para quedarse con su fortuna y también calmar los celos de una joven amante. No sabe que el antiguo dueño de ese nombre es el mismo que lleva en su vientre formándose como un hijo.
El espacio en el vientre disminuye. El niño gira y el cordón lo envuelve, lo aprieta y comienza a asfixiarlo. Todos ignoran lo que está pasando allí dentro. El cordón tampoco comprende, la madre menos, el niño siente: Aquello que lo une a su madre lo está matando y sucede que alguien susurra la verdad de una forma curiosa para alertar:
En esos momentos en que la tragedia avanzaba silenciosa, la madre de Augusto Cesar Borcino recuerda misteriosamente un suceso antiguo que no logra entender del todo.
Ella es asfixiada por un hombre que reconoce, un cable le fue rodeando el cuello mientras dormía y entonces aquel hombre conocido lo aprieta hasta hacerle salir la vida. La sensación es tan traumática que la madre de Augusto acaricia su cuello desprevenidamente ante esas imágenes. Sospecha acertadamente que aquella visión es sobre ella, distingue unas ropas antiguas por lo que supone que todo sucedió en algún pasado más que en algún futuro. Cuando la mujer de la imagen al fin se resigna a morir ella suelta un nombre, aquel nombre es de aquel que la asfixiaba con rabia en la imagen.
Se levanta pesadamente por su embarazo avanzado y busca algo con que escribirlo, tiene miedo de que el olvido se lo quite otra vez. Confía en esa imagen que la asaltó con violencia pero no comprende porque razón le es dada en ese momento y de donde viene. No sabe todavía mientras escribe entre unos papeles viejos, que ese nombre le perteneció a un marido que amó en su otra vida y que la ha matado a ella para quedarse con su fortuna y también calmar los celos de una joven amante. No sabe que el antiguo dueño de ese nombre es el mismo que lleva en su vientre formándose como un hijo.
Una puntada a la altura del bajo vientre la hace gritar con fuerzas. Su panza se endurece como una piedra. Las sensaciones horribles que le dejaron las imágenes, mas este repentino dolor donde se encuentra su bebé la llenan de espanto. Grita por ayuda y se encamina por entre las paredes hasta las escaleras que llevan al piso de abajo. Se sienta en los escalones sin poder aguantar más las puntadas, escucha como se acercan diferentes voces de ayuda y se tranquiliza.
Horas más tarde le inducen un parto de urgencia y logran salvar al niño de la asfixia que le estaba provocando el cordón umbilical. Apenas le entregan el bebe a su madre y puede alimentarlo, ella siente que es lo que más ama en el mundo. Nunca estuvo tan segura de sus sentimientos como en este sagrado momento. Mientras lo amamantaba, aquella madre estuvo atenta a todos los primeros movimientos que hacia el bebé con su mirada, sin poderlo manejar la embestían las imagen de aquellos papeles usados donde había anotado apurada un nombre. Las rechaza y le recuerdan uno de los momentos más traumáticos de su vida.
En las semanas posteriores al parto la madre camina hacia el registro civil para anotar a su hijo con un nombre. Por alguna razón de último momento, Augusto es el nuevo nombre que reemplaza al que tenía previsto. Augusto es uno de los nombres que figuraba escrito entre esos papeles viejos y que alguien de la casa por un descuido ya había tirado a la basura.
Horas más tarde le inducen un parto de urgencia y logran salvar al niño de la asfixia que le estaba provocando el cordón umbilical. Apenas le entregan el bebe a su madre y puede alimentarlo, ella siente que es lo que más ama en el mundo. Nunca estuvo tan segura de sus sentimientos como en este sagrado momento. Mientras lo amamantaba, aquella madre estuvo atenta a todos los primeros movimientos que hacia el bebé con su mirada, sin poderlo manejar la embestían las imagen de aquellos papeles usados donde había anotado apurada un nombre. Las rechaza y le recuerdan uno de los momentos más traumáticos de su vida.
En las semanas posteriores al parto la madre camina hacia el registro civil para anotar a su hijo con un nombre. Por alguna razón de último momento, Augusto es el nuevo nombre que reemplaza al que tenía previsto. Augusto es uno de los nombres que figuraba escrito entre esos papeles viejos y que alguien de la casa por un descuido ya había tirado a la basura.

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